"La vida es demasiado fabulosa, para ser fabulada"
Dominique La Pierre



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lunes, 30 de enero de 2012

Agua mágica - Primera parte

Cuentan que en una playa, a la que llegan las olas nocturnas cuajadas de trozos de estrella, un grupo atipico de amigos vivieron una aventura fugaz y bizarra, pero digna de recordar. Aquellos cuatro locos de los que les hablo, lo único que tenían en común era precisamente su pacto con la locura... aunque es cierto también, es que ninguno de ellos la definía de la misma manera. Guíados entonces por su particular energía, se lanzaron a saludar aquel espacio de arena y mar en medio de la madrugada. Apoyados unos en otros, se abrieron paso por un sendero oscurísimo y accidentado, donde las plantas de los pies no reconocían la naturaleza, entre pedregosa y viscosa, de lo que sentían, y sin embargo avanzaban a donde querían.

Ya con las olas regalando besos a los recien llegados, los amigos detuvieron su paso y aspiraron hondo aquella tímida brisa, que a pesar de llegar de mar abierto, era serena y relajada. Sus ojos contemplaron la magnitud del horizonte, haciendo línea de entrada a juegos diversos de luces azufrosas, fumarolas cromadas, halos de luz blanquecina y sorprendentes estrellas fugaces. Aquel momento de contemplación dio lugar a secretas confidencias... como la que el más joven del grupo hacía a la más vieja, sobre un tierno amor perdido hacia ya una década... y fue quizás el viento marino que empujó más fuerte el sentir de sus palabras, o probablemente el corazón del chico que subió palpitante a sus labios al mencionarla, pero aquella vieja sintió que el chico al nombrarla, la besaba. Besaba al amor que hacía ya diez años, se deshizo mujer y se convirtó en estrella...

Mientras este encuentro de luces se daba de labios a oidos, a unos pasos de ahí el hombre mayor regalaba consejos al cuarto joven, que entre incrédulo y divertido, escuchaba con los ojos además de los oidos... y con los mismos ojos respondía, sin que sus sagaces frases encontraran eco en su extraño amigo.

Estaban a orillas del mar y el mar llamaba a los más viejos con mayor fuerza que a los chicos; a los adultos que al compás de las olas, deseaban jugar a ser niños. Uno primero y la otra después, se zambulleron en aquellas plateadas ondas de agua, reflejando en sus cuerpos gozosos, la luz blanquecina de los astros, aventando con sus manos pueriles surcadas de vida, puños de estrellas y paladas de sonrisas.

Los chicos, que eran muchachos muy serios y críticos, contemplaban el infantil espectáculo desde la orilla... a ratos con gesto de reprobación, a ratos con expectativa, pero invariablemente divertidos... Y divertidos hubieran seguido, de no haber llegado la realidad a pisotear implacablemente su fantasía.

Los tragos se habían acabado, la madrugada, el viaje y la exitación los estaban agotando. Era momento de rellenar las garrafas de vino, cubrirse un poco y descansar tranquilos. Tomaron sus cosas y emprendieron retorno. Tomarían el auto y buscarían abrigo para el resto de la noche, pero cuando por fin salieron... el auto se había ido. 

martes, 3 de enero de 2012

Kamaleones dorados

Si aprendo a usar mi poder creador
convertiré en oro cada una de mis lagrimas
para llenarles las manos a mis amigos defraudados...

Si aprendo a usar mi corazón
convertiré en amorosas estrellas cada uno de mis latidos
para iluminar siempre la noche de mis amigos defraudados...

Si aprendo a conectar mi voluntad con la Fuente
convertiré en agua cada uno de mis pasos
para que nunca sientan sed mis amigos defraudados...

Si aprendo a construir puentes con mis sueños
los cruzaré diez mil veces de rodillas
para conquistar el perdón de mis amigos defraudados...

Y el día que muera, pediré fundirme con el sol
para calentar siempre, eternamente, el corazón de mis amigos defraudados...

jueves, 1 de diciembre de 2011

Bautismo de vida

El día de hoy me sumergí en un bautismo de vida y juventud. Ríos de niños grandes, medianos y chiquitos, inundaron los pasillos de la feria en la que participo, salpicando de agua cantarina todos los rincones por donde pasaban.

Niños exultantes de vida, arrebatados de energía... Niños vivos y brillantes, para los que todo sucede AHORA. Luminosos protagonistas de un presente exitoso, atiborrado de instantes perfectos. Nudos de acierto, en proceso de encontrar la mejor ruta para recorrer el camino, que ya van andando.

¿Quién se atreve a canalizar a estos divinos núcleos de energía? ¿Quien tendrá la fuerza, la calma y la vida para encauzar tanta dicha? Seguramente aquel con suficiente luz en los ojos, para ver a través de la luz. El de suficiente fuerza en los brazos, para nadar de pecho en el mar de la alegría, surcando mil olas, dibujando sinfin de esthelas espumeantes...

Lo pienso y lo confirmo, son felices aquellos que pueden vivir su vida rodeados de la bendición infinita de los niños, esos que conectan sus corazones a la energía creadora de la juventud... Y como seres benditos, deberían ser protegidos y honrrados con todos los medios y cuidados... Hacerlo sería la máxima señal de reconocimiento, para aquellos que cuidan nuestros más preciados tesoros. Esos cachitos de estrellas doradas, que iluminan el santuario del AQUI Y AHORA.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Vestida de blanco

Esta mañana empezó envuelta en una gran confusión, el cansancio de la semana, que incluyo varias noches en vela por trabajo, pesaba en mis cienes que retumbaban produciéndome una terrible jaqueca. Sin embargo sentí ansías por empezar mi trabajo, que tengo mucho, un poco de histeria ante la imperante necesidad de ejecutar en el acto varias labores domesticas, y una extraña urgencia de revolución.

Dejé de ser un animal político por allá del 2004, después de leer el Libro de la Maestría del amor de Ruiz. Antes de eso devoraba periódicos y revistas, armaba proyectos de nación en mi cabeza, reformas legislativas e incluso pensé en formar un ejercito de mujeres seductoras, a las que convertiría en maestras de la manipulación y la programación neuro lingüística, poseedoras de hermosos cuerpos, sugerentes miradas así como la habilidad necesaria para hacerse amantes de todos los políticos de peso del país, a fin de manipularlos para que por fin trabajaran y se ejecutaran cambios. El escuadrón de mis Mataharis estaba destinado a lograr la más profunda revolución silenciosa para mi nación, así como la más efectiva.

Los lunes llegaba siempre temprano a casa para ver Primer Plano y soñaba en un príncipe azul muy parecido a Federico Reyes Heroles o a Jesús Silva-Herzog Marques.... Me imaginaba que sería la mujer más dichosa si fuera la esposa de un analista político parecido a cualquiera de los dos, e incluso me parecían sexys.

Llegué incluso a enlistarme en las filas del Partido Social demócrata e ilusamente creí que la nación estaba preparada para enterrar, para siempre, a dinosaurios, grilleros y aviadores. Lista desde mi perspectiva, para alienar a estos parásitos para siempre, a base de dedicación, trabajo y la claridad de un proyecto de país equilibrado, capaz de integrar progreso económico y justicia social en fases paulatinas pero constantes.

Conforme mis ímpetus se enardecían, la frustración me consumía y la zángana realidad de mi colectivo me abofeteaba constantemente, dejando caer por suelo todas mis expectativas.

Ahí me topé con el libro de Ruiz, y decidí dejar de pensar en salvar al mundo y responsabilizarme únicamente por mi misma. Bajo esa premisa he vivido los últimos años, sin dejar de observar la insultante realidad de mi país, pero evitando que me robe la calma. En este talante, la semana pasada le respondí a un amigo que angustiado me decía:
- ¿Qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos Chiu?
No sé él dónde estaría, ni lo que provocó que esta pregunta le aguijoneara la mente, pero yo estaba sentada frente al mar contemplando las estrellas, así que espontáneamente le respondí:
- Un mundo caótico, cubierto de un manto de estrellas. Por eso hay que enseñar a los enanos a aprender a mirar pa´arriba

Lo que menos debemos procurar, es permanecer en este estado de indiferencia que es lo que nos ha llevado a que ahora tantas bombas de tiempo nos estallen en la cara, sin embargo, inculcar en los niños la certeza de triunfo y bienestar en la vida, puede ser un camino para formar generaciones valientes, determinadas y confiadas para plantear objetivos y luchar por ellos. Por que hemos de ser honestos, la cobardía de Godoy hoy en Michoacán, es fruto de la cobardía colectiva, que le permitio a sin vergüenzas como él, tener los puestos de mando. Y por supuesto que no es el único.

Hoy tuve necesidad de vestirme de blanco, no porque pretenda exhimir mi parte de responsabilidad en esta crisis, sino porque desde la impotencia que por por indiferencia y cobardía, he hecho crecer con los años, lo único que me queda es mirar pa´arriba y pedir paz.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Robando palabras...




En las nubes reflejo mi existencia
reflejo extasiado de anormales sentimientos
ser sentir
ser aguila
y ser un mortal a la vez
naufragando en la inmensidad de un estanque de atmósfera
soñando horizontes
marcando destinos
y si los dioses lo permitieran
abriría mi pecho hacia las estrellas
lanzaria mi grito silencioso
hacia coordenadas inimaginables
así...
solo así
sin ahogantes reflexiones
 
  Fernando Labastida


Arte gráfico: Sin nombre- Acuarela sobre papel - Hirám García Ríos